Nombre común Falso coral de Sinaloa
Reino Animal
Phylum Cordados
Clase Reptiles
Familia Colubridae
Nombre científico (género y especie) Lampropeltis triangulum sinaloae
Descripción del animal

Es una de la más hermosas, comunes y fáciles de criar entre las lampropeltis; el color predominante en esta serpiente es un rojo intenso y brillante, jalonado por una franja de color negro, otra blanca pura y luminosa, y otra negra, empezando de nuevo la sucesión de colores; los anillos casi nunca suelen estar incompletos. La cabeza es de color negro con un collarín blanco que la recorre en su parte posterior. Su talla adulta es de 122 cm.

Tipo de alimentación (herbívoro, carnívoro, omnívoro, etc.) Carnívoro. Comen pequeños vertebrados.
¿Cómo es su reproducción? Ovípara.
Número de crías que tiene En cautiverio, de 5 a 9 huevos que pesan 4,2 gr. aproximadamente.
¿Cuánto viven?

 

Descripción breve de su comportamiento

Se les puede localizar desde bosques, praderas, lindes de campos de cultivo, cauces secos de ríos y arroyos, a zonas desérticas y semidesérticas. En la naturaleza se alimentan sobre todo de serpientes y lagartos y, ocasionalmente, de pequeños roedores, aves y huevos.

No son venenosas. Son mayormente nocturnas. Son ideales como mascota.

Medio donde habita (acuático o terrestre) Son animales terrestres y de hojarasca, aunque pueden ocasionalmente trepar a los árboles, son malas trepadoras.
Tipo de ecosistema donde se encuentra

Viven en zonas semi-áridas, bosques y llanuras. Desde el centro de México, al suroeste de Sonora, Sinaloa, suroeste de Chihuahua y al sur de Nayarit.

Características del medio físico (luz, temperatura, humedad, etc.)

No son animales que requieran una humedad elevada, el exceso de ésta es perjudicial. Lo aconsejable es tenerla a una temperatura media de 29° C.

¿Cómo se adapta al medio ambiente para sobrevivir? (mecanismos de adaptación)

Debido a su gran área de distribución, es un animal que en estado natural puede vivir prácticamente en cualquier hábitat.

Es una especie (rara, amenazada, en peligro de extinción, extinta, sujeta a protección especial, etc.) Es una especie sujeta a protección.
Causas por las que se encuentra en esta categoría

Para asegurar las crías y que estas especies se mantengan protegidas de cualquier enfermedad y de otros enemigos.

Acciones que podemos tomar para la conservación de esta especie

Primordialmente, cuidando su hábitat; pero también podemos mantenerlas en cautividad.

Estas serpientes requieren de un terrario de 120 litros para una pareja, mas largo que profundo, bien ventilado, con una iluminación adecuada y una temperatura de entre 26° y 32° C.

Son animales que suelen controlar la cantidad de alimento que ingieren; es decir, que se sacian.

Aprendizaje

Aprendimos acerca de los ecosistemas de distintas regiones, así como los de Sinaloa, la fertilidad de sus suelos, los recursos pesqueros con los que cuenta, etcétera.

Además, analizamos temas sobre la extinción de las especies y cómo conservalas; las formas de adaptación que algunas adoptan para sobrevivir.

Nos gustó participar en el foro, porque compartimos nuestras experiencias con niños de otros Estados y aprendimos a manejar la computadora e Internet. En fin, tuvimos una experiencia muy bonita.

Texto: Peter Heimes

En México no es fácil diferenciar un coralillo verdadero de uno falso, por lo que debemos tener mucho cuidado cuando nos encontremos con una serpiente multicolor.

En la naturaleza animada el rojo es un color lleno de significado. Para los humanos, lo mismo que para muchos de los animales, actúa como una vistosa señal; innumerables plantas producen flores rojas, con las que atraen insectos y otros especímenes que buscan el néctar; por el contrario, en el reino animal el rojo significa con frecuencia lo opuesto, es decir, ¡alerta!, ¡peligro!, ¡no me puedes tocar!, ¡no me puedes comer!; entre los insectos este color también es muy usual. sin embargo, el color rojo no es común entre los animales más desarrollados y de mayor tamaño; por ejemplo, las serpientes son normalmente del color de la tierra o verdes, al igual que su medio ambiente, porque su camuflaje les garantiza la sobrevivencia.

Por ello, no es sorprendente que las serpientes parcial o completamente rojas sean desconocidas en la mayoría de las regiones de la Tierra. No obstante, en el Nuevo Mundo la evolución ha generado un considerable número de serpientes coloradas.

Los coralillos, o corales, son serpientes venenosas muy conocidas y temidas en México y en otros países de América Latina. Pero además existen en estos países diversas serpientes que se parecen a los coralillos, aunque en realidad se trata de culebras no peligrosas, conocidas como falsos coralillos o falsos corales. Algunos de estos falsos coralillos son sorprendentemente semejantes a los auténticos, al grado de que apenas pueden ser diferenciados por los propios expertos. Ello explica que en el lenguaje náhuatl se utilice el mismo nombre para ambos coralillos. Uno de sus nombres es cuicuicóatl, que significa "serpiente de diferentes colores": de cuicuiltic, "colores diferentes", y cóatl, "serpiente". Tlapapalcóatl quiere decir "serpiente multicolor", derivado de tlapapalli, "muchos colores". Sin embargo, la población autóctona mexicana sí sabía diferenciar a la mayoría de los falsos coralillos de los auténticos.

El lugar de origen de los coralillos son las regiones tropicales de Centro y Sudamérica, de donde procede la mayor parte de las 65 especies conocidas. En México hay 14 especies, la mayoría en Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Chiapas. Sólo algunos han logrado sobrevivir en zonas muy secas. En las extensas regiones desérticas del norte de México y del suroeste de Estados Unidos habitan solamente dos especies y en Baja California no se halla ninguna.

En las cercanías del mar hay coralillos, al igual que en los montes, y una especie, la Micrurus fulvius fitzingeri, habita en la meseta central, hasta los 3 000 metros sobre el nivel del mar.

La búsqueda de coralillos es una actividad laboriosa, pues al parecer dichos animales no son comunes en región alguna, probablemente porque llevan un modo de vida furtivo y rara vez salen a la superficie. La mayor parte de su vida la pasan en hoyos, bajo las piedras o las raíces de los árboles. Algunas veces se localizan en los grandes nidos de hormigas o de termitas, donde predomina un microclima con un constante calor húmedo especialmente favorable para los coralillos, y donde están a salvo del ataque de los grandes depredadores. Ahí los coralillos encuentran a su presa, que no son los insectos de los alrededores, sino otras pequeñas serpientes que se comen a los pequeños animales que viven en dichos nidos.

El canibalismo no es ninguna rareza entre los coralillos, aunque no todos lo practican. Muchas especies tienen predilección por pequeños saurios, y algunas sudamericanas se alimentan ocasional o básicamente de peces.

Todas las presas de los coralillos tienen algo en común: su forma delgada, muy parecida a la de una serpiente. Los saurios capturados por los coralillos son relativamente largos, con extremidades cortas o sin ellas, y escamas lisas. En el caso de los peces, éstos casi siempre son anguilas. Los coralillos no son solamente serpientes pequeñas -la mayoría mide entre 50 y 80 centímetros y únicamente un pequeño número alcanza el metro-, sino que además son esbeltas y tienen una cabeza pequeña. Su mandíbula no es tan dúctil como la de otras serpientes y por ello sólo pueden tragar presas de estrechas dimensiones.

Los coralillos tienen sus colmillos adelante en la mandíbula superior. A diferencia de los dientes de las víboras, éstos son pequeños y están incrustados en la mandíbula. Por eso un coralillo es incapaz de inyectar gran cantidad de veneno a su víctima a través de una rápida mordida, pero no deja escapar a su presa, sino que la mastica sin soltarla hasta impregnarla con su veneno. Tan pronto un coralillo atrapa a otra serpiente, la sostiene firmemente y se desliza hacia atrás con ella para evitar que se libere, ejecutando bruscos movimientos rotatorios. El veneno neurotóxico, de gran potencia, actúa rápidamente, y la coralillo empieza a tragar a su presa semiparalizada empezando por su cabeza. Este proceso dura normalmente algunos minutos.

La distinción de un coralillo y otro es prácticamente cuestión de expertos. Casi todos poseen una o varias docenas de anillos de color rojo-amarillo-negro o rojo-blanco-negro a lo largo de su cuerpo. Las especies se distinguen gracias a la ordenación y anchura relativa de los anillos. ¿Por qué se ven todos los coralillos tan parecidos?, ¿por qué no hay coralillos manchados o con rayas longitudinales? o ¿por qué sólo hay anillados? Los herpetólogos creen haber encontrado una explicación sencilla. Según ellos, los diversos coralillos se imitan recíprocamente, es decir que cada especie es modelo e imitador, simultáneamente. A través de su idéntico colorido, afirman los expertos, se fortalece el efecto de poner sobre advertencia a los depredadores potenciales.

Los coralillos no son sólo imitados por sus semejantes, sino también por gran número de serpientes completamente inofensivas, las que aprovechan el efecto intimidatorio que provocan tales coralillos. En México viven muchos de estos falsos coralillos. Entre ellos hay imitadores perfectos, pero también algunos que se les parecen sólo superficialmente. A este grupo pertenecen sólo los que tienen un color rojo, pero no anillos transversales, y otros que sí tienen bandas, pero no rojas, sino amarillas.

Las características más raras del falso coralillo las posee el llamado medio coralillo, también conocido como culebra añadida, que tiene en el segmento delantero de su cuerpo anillos coloridos, como un coralillo verdadero; en cambio, la parte trasera de su cuerpo es de color gris, dando la impresión de que se trata de dos serpientes completamente diferentes. Su cola es extraordinariamente larga, casi tan larga como todo su cuerpo, y tiene la propiedad de desprenderse fácilmente cuando el animal se siente apresado. Esta propiedad es frecuente en las lagartijas, pero excepcional en los ofidios. Otra rareza es la culebra de cabeza roja, cuyo cuerpo está anillado de color blanco-negro, y como su nombre lo dice sólo la parte dorsal de la cabeza es roja.

Anteriormente algunos científicos habían puesto en duda si los llamados falsos coralillos realmente imitaban a los coralillos verdaderos, y ponían el caso de que en México, y especialmente en Estados Unidos, existen vastas regiones en las que hay falsos coralillos, pero ningún coralillo verdadero. Aquí faltaba entonces el modelo a imitar. Pero este no es el único argumento empleado por los críticos de la hipótesis del mimetismo entre los falsos y los auténticos coralillos. Un depredador inexperto, por ejemplo, un águila joven, que es mordido por un coralillo, por lo general muere, de ahí que el efecto de aprendizaje es imposible y el ave tampoco es capaz de transmitir esta experiencia a sus descendientes. Pero dentro del grupo de los falsos coralillos hay algunos que son la viva imagen de los verdaderos coralillos y que no son tan inofensivos. Para los humanos no son especialmente peligrosos, pero para los depredadores poseen un veneno suficientemente poderoso. Dichas serpientes se consideran posibles modelos tanto para los falsos coralillos no venenosos como para los coralillos muy venenosos, de modo que el depredador puede aprender a evitar las serpientes anilladas de color rojo.

Pero la pregunta más importante para la mayoría de nosotros es la siguiente: ¿cómo puede distinguir un profano un coralillo verdadero de uno falso? En Estados Unidos, donde existen sólo dos especies de coralillos, se aplica una simple regla: en los coralillos verdaderos, los anillos de color amarillo o blanco colindan con los de color rojo, mientras que en los falsos coralillos siempre hay una banda negra entre ambos colores.

Lamentablemente, esta diferencia no se puede advertir en las especies mexicanas. Unos coralillos locales se reconocen por su vistosa cola, que a diferencia de su cuerpo brilla con anillos negros y amarillos. Estas serpientes utilizan su cola para engañar al enemigo. Cuando una de ellas es atacada por un depredador, serpentea su cola hacia arriba y después la agita de un lado para el otro. El captor confunde la cola de la serpiente con la cabeza mientras que ésta oculta su cabeza debajo de su cuerpo, esperando la oportunidad para lanzar un sorpresivo ataque; pero no todos los coralillos mexicanos tienen una cola anillada de color amarillo-negro, ni tampoco hay otra vistosa característica por la que se pueda diferenciar fácilmente un coralillo verdadero de uno falso. En caso de que nos encontremos con una serpiente multicolor hay que tener mucho cuidado. Intentar atrapar un coralillo es siempre una imprudencia. Aunque los coralillos no son tan irritables como las víboras de cascabel o las nauyacas, su veneno es uno de los más potentes entre los ofidios y muchas de sus mordidas son mortales.

Fuente: México desconocido No. 287 / enero 2001